Peces carnívoros, nivel trófico, importancia y adaptaciones. Ejemplos

Peces carnívoros
Leszek Leszczynski/CC BY 2.0

Un organismo carnívoro es todo aquel cuya principal fuente de alimento son las proteínas y nutrientes adquiridas por medio del consumo de otro organismo; sea este otro pez, moluscos, crustáceos, etc. En el caso específico de los organismos marinos, los teleósteos (peces óseos) son los peces más exitosos que han ocupado casi todos los nichos marinos ecológicos disponibles y que también han desarrollado estrategias eficientes para la captura de sus presas. Los peces carnívoros particularmente son predadores exitosos, ellos suelen buscar, perseguir, atacar y finalmente manipular a sus presas usando diferentes estructuras y comportamientos que se adaptan a cada etapa diferente del ciclo de depredación.

Por su parte, las presas tienen que evitar ser comidas, por lo que también han desarrollado conductas para eso, estas se enfocan en evitar su detección, la persecución, prevenir o desviar el ataque y la captura, dificultar la manipulación y escapar del depredador. Su objetivo es romper el ciclo depredatorio.

Un grupo particularmente interesante de peces carnívoros pertenecen a la clase de peces cartilaginosos, este incluye a los elasmobranquios -en donde se agrupan los tiburones, mantas y rayas modernas- y a las quimeras (Subclass Holocephali; pez rata o pez conejo). La mayoría de estos peces son carnívoros altamente eficientes.

¿Qué nivel trófico ocupan los peces carnívoros en la cadena alimenticia?

La depredación tiene una influencia primordial en la morfología, el comportamiento y la ecología de los peces. Las fuerzas de selección en funcionamiento son obvias y fuertes: los peces con una ventaja alimentaria relativa pueden crecer más rápido, pero los peces que son comidos se eliminan del acervo genético.

Los peces carnívoros son considerados los depredadores de mayor eficiencia, ocupan los sitios más altos de la cadena trófica. Suele ser de gran tamaño y son capaces de estructurar las redes tróficas de manera directa al regular la dinámica de las presas mediante la depredación, o indirectamente modificando el comportamiento de las presas.

Aspectos biológicos y adaptaciones

Muchos pueden buscar a sus presas de manera pasiva o activa. La búsqueda pasiva implica que algunos peces carnívoros bentónicos se mimeticen con el entorno, ya sea que su piel esté coloreada para parecerse a rocas cubiertas de algas, tunicados, esponjas y otros tipos de fondos. Muchos peces escorpión (Scorpaenidae), cabezas planas (Platycephalidae), lubinas (Serranidae) y halcones (Cirrhitidae) descansan expuestos en el fondo; o bien se encuentren semienterrados en los sedimentos como los peces planos (Pleuronectiformes), los peces lagartos (Synodontidae), los peces piedras; en estos ejemplares, solamente los ojos quedan expuestos sobre el sedimento, esto les permite precipitarse explosivamente desde el fondo para capturar a sus presas o abrir rápidamente la boca -típicamente grande- e inhalan a sus presas. Este tipo de depredadores dependen esencialmente de la vista para detectarlas.

Los peces carnívoros que persiguen activamente a sus presas tienen cuerpos aerodinámicos y dependen de la velocidad sostenida o explosiva para alcanzar a sus presas. La búsqueda activa de presas implica una rápida locomoción y una vista adaptada a la búsqueda en movimiento de las presas.

De acuerdo con lo anterior, la forma del cuerpo en los peces carnívoros ha evolucionado como respuesta a sus estilos de vida, dado que la forma suele estar intrínsecamente asociada a sus hábitos alimenticios y al ambiente. Por ejemplo, los peces del orden Perciforme como los marlines o peces picudos (Familia Istiophoridae, Makaira sp), los peces vela (Familia Istiophoridae, Istiophorus sp) y los peces espada (Family Xiphiidae Xiphias gladius) son grandes depredadores que se han adaptado al nado veloz gracias a su forma corporal fusiforme y una elevada eficacia de los músculos. Se caracterizan por presentar un premaxilar alargado (rostrum) en forma de pico que es usado para aturdir e inhabilitar a sus presas.

También se han presentado adaptaciones importantes en la visión, por ejemplo, en los marlines; ellos dependen totalmente de la vista para cazar a sus presas -calamares y peces- en mar abierto, a grandes profundidades y en oscuridad. Estudios indican que el gran tamaño de los ojos de los marlines, peces espada y vela no se han adaptado para ver con más detalles, sino para incrementar su sensibilidad a la luz y poder distinguir a sus presas en las profundidades poco iluminadas. Sus retinas poseen dos zonas que tienen una alta concentración de células ganglionares, de manera que con una zona perciben lo que hay en el área de enfrente y con la otra perciben lo que hay detrás sin tener que girar los ojos o voltear el cuerpo. Aparentemente, la clave de la alta sensibilidad lumínica en los ojos de los marlines es el resultado de que cada una de las células ganglionares recibe información de muchas células fotosensibles que se encuentran en la retina.

Otra especie de peces carnívoros que dependen de la vista para detectar a su presa son las lobinas, se trata de una especie de agua dulce carnívora que habita a nivel de superficie; emplea principalmente el sentido de la vista para saber si lo que ve es comestible o no. Se alimenta principalmente de peces pequeños, moluscos y crustáceos.

La gran mayoría de los peces óseos son peces carnívoros y tienen la ventaja de poseer una mandíbula protrusible que les permite mayor flexibilidad en sus hábitos alimenticios; algunos serránidos, por ejemplo, se alimentan de invertebrados y peces, pero otros son exclusivamente piscívoros.

Los peces carnívoros poseen dientes bien desarrollados para capturar a sus presas, la que normalmente se tragan entera. El tipo de dientes refleja las preferencias alimenticias por lo que existe una gran diversidad entre la forma y el tamaño de los dientes de los peces carnívoros. Por ejemplo, en algunas especies, el paladar, las branquiespinas y la faringe pueden poseer también dientes para evitar perder a la presa. Peces carnívoros como los tiburones, presentan un conjunto de dientes profusos y bien estructurados para agarrar, rasgar y cortar. En el caso de la barracuda (Family Sphyraenidae)sepresentan dientes muy planos, triangulares, muy juntos y son extremadamente afilados; sus dientes están adaptados para capturar peces vivos de diferentes tamaños.

Algunas especies como la perca tienen múltiples filas de numerosos dientes cortos y compactos que se asemejan a las puntas de un cepillo rígido. Tal disposición satisface la necesidad del pez de sujetar a la presa con un agarre similar al papel de lija hasta que esté listo para ser comido.

Otro sentido altamente desarrollado es el del olfato; por ejemplo, los tiburones dependen mucho de este para encontrar a sus presas en la columna de agua.

Los peces carnívoros poseen estómagos elongados e intestinos cortos que favorece la difusión de los nutrientes, ya que la carne es más fácil de digerir que las plantas. En general, su intestino ha evolucionado para procesar una dieta altamente digerible, densa en nutrientes con una alta proporción de proteínas y baja en carbohidratos. Se han encontrado rasgos particulares en el intestino de tiburones y algunas otras especies, estos peces carnívoros poseen una válvula en espiral o enrollada que les ayuda en la digestión.

La dieta de los peces carnívoros es muy amplia; el mejor ejemplo lo constituyen los tiburones, ellos pueden consumir presas más grandes que su talla corporal; se han registrado especímenes que han consumido cocodrilos y otras especies como ovejas y aves marinas. Otras especies de tiburones -los tiburones cigarro-, pese a su talla pequeña se ha comprobado que atacan a peces grandes y a delfines, a los que parten en trozos para consumirlos; mientras que algunas especies más de tiburones se alimentan de peces; en realidad para la mayoría de los tiburones, los peces óseos constituyen del 70 al 80% de su dieta.

En especies que comparten hábitat pueden llegar a presentar un traslape en el uso de los recursos alimenticios, lo que podría derivar en una fuerte competencia por dichos recursos; por ejemplo, Myoxocephalus polyacanthocephalus y M. ochotensis (peces escorpión) tienen preferencias por los crustáceos, peces pequeños y por los moluscos; sin embargo, ambas especies se localizan a diferente profundidad y presentan diferencias morfológicas y de comportamiento que evita el traslape en áreas dónde sus hábitats se superponen.

El análisis del contenido estomacal de serránidos y escorpiónidos ha revelado que en cada especie varía el comportamiento alimenticio de acuerdo a su ritmo nictimeral (ritmo biológico de cada especie), talla individual, biotopo y área geográfico del hábitat.

Importancia ecológica de los peces carnívoros en los arrecifes de coral

Por sus hábitos depredadores, ocupan un lugar central en los modelos ecológicos desarrollados para las comunidades bentónicas en latitudes altas, en particular las de sedimentos blandos y pastos marinos. Son considerados uno de los grupos más diversificados dentro de los arrecifes de coral y son uno de los grupos de depredadores más activos. Los peces carnívoros influyen en la distribución, densidad y productividad de los invertebrados de los arrecifes de coral y son el factor principal para mantenerlo en un estado de no equilibrio y con una alta diversidad de especies en los arrecifes tropicales.

La acción predadora de los peces carnívoros es considerada una fuerza selectiva importante, que influyó en los mecanismos de protección y defensa que han evolucionado en los invertebrados, incluidas las adaptaciones morfológicas, fisiológicas y de comportamiento.

La mayoría de las pescas comerciales explotan a las poblaciones de peces carnívoros, trayendo como consecuencia la modificación en las tramas tróficas a consecuencia de la remoción de uno de los principales grupos que contribuyen a estructurar a las poblaciones y mantenerlas en equilibrio.

Bibliografías

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