Peces detritívoros, morfología, alimentación y adaptaciones

Todos los organismos requieren energía para mantener y fabricar los compuestos químicos para mantener sus funciones (como el tema que nos ocupa, los peces detritívoros). Las maneras de obtener alimento, en todos los organismos vivientes, son generándola “por sí mismos” o consumiendo a otros organismos; a los primeros se les denomina autótrofos y obtienen su energía del medio ambiente; es decir, de la luz solar. Al segundo grupo se le conoce como heterótrofos (ver) e implica que un organismo se alimenta de otro para obtener energía.

Los organismos heterótrofos son los principales responsables de transferir la energía y los materiales adquiridos en cada nivel trófico de manera que una proporción de ésta pase de un nivel a otro. Un poco de la materia orgánica (MO) permanece sin ser consumida por los consumidores del nivel superior dentro de una cadena trófica; sin embargo, la MO no consumida no se pierde dentro del ecosistema, ésta es degradada por bacterias y hongos descomponedores.

En un ecosistema hay materia orgánica disuelta, pero también mucha MO muerta sólida que conforma el detrito (algas muertas, exoesqueletos desprendidos, pastos y manglares, heces y cadáveres). El detrito es una fuente importante de energía dentro de los ecosistemas marinos y son la fuente principal de alimento para algunas especies, quienes obtienen tanto alimento de él, como los descomponedores con quienes pueden vivir asociados.

En el caso de los peces marinos, la diversidad ecológica y filogenética se han visto también reflejada en la amplia variedad de alimentos que explotan y en las diversas estrategias que emplean para conseguirlos. Por lo que las primeras técnicas para conocer los hábitos alimenticios de los peces se basaban en el análisis de contenido estomacal, de esta manera se podían establecer las preferencias alimenticias de cada especie.

Aquellos peces que se alimentan de los desechos que generan otros organismos se les denomina peces detritívoros, y pese a que no constituyen uno de los grupos más grandes y diversos, son componentes esenciales en las redes tróficas de ecosistemas como el de arrecifes de coral y de manglares. De hecho, se les considera como una excepción al patrón general de alimentación de los peces.

Los peces detritívoros están fuera de la red alimenticia de pastoreo y poseen adaptaciones especiales en su morfología, comportamiento alimentario y procesos digestivos que les permiten extraer nutrientes de un material inerte que se consideraba inútil desde el punto de vista de la nutrición. Sin embargo, se ha documento la capacidad de estos peces para extraer aminoácidos del perifitón, esencial para la fabricación del tejido muscular.


Hábitos alimenticios de los peces detritívoros

Si bien no hay una estrategia alimenticia común entre los peces detritívoros y las adaptaciones morfológicas, varían considerablemente entre ellos, se reconocen algunos aspectos generales.

Morfología y adaptaciones de los peces detritívoros

La principal tarea de los peces detritívoros, para obtener alimentos, consiste en separar la materia orgánica en partículas finas comestibles de todas aquella que no lo son. En algunas especies eso lo hacen por medio de las crestas en la boca y un laberinto de pasajes asociados con las branquias aunados a los órganos epibranquiales. Posteriormente ocurre un proceso de separación en las cámaras oroblanquiales: los peces toman un bocado de material del fondo marino y lo tamizan y expulsan los sedimentos no comestibles por la boca o por las branquias.

La alimentación por succión es empleada por los peces para obtener diferentes tipos de alimento, incluyendo a los peces detritívoros. Aparentemente consta de cuatro fases:

1) Preparatoria: implica una disminución del volumen de la boca debido a la compresión de la cabeza y elevación del hioides.

2) Expansiva: ocurre progresivamente de adelante hacia atrás de la cabeza, inicia con la apertura de la boca y el subsiguiente agrandamiento, depresión del hioides, abducción del suspensorio y abducción del opérculo -durante la cual la abertura opercular permanece cerrada para evitar el escape de agua-.

3) Compresión: es el cierre de la mandíbula con aducción del suspensorio y prolongación del hioides, al mismo tiempo que se abre el colgajo opercular, la resistencia de los arcos branquiales retrasa la salida del agua y permite la retención de alimentos (materia orgánica).

4) Recuperación: todas las estructuras involucradas regresan a sus “posiciones” originales para reiniciar el proceso.

Este mecanismo opera también en los peces filtradores y en los que se alimentan recolectando plancton. Es considerado el más primitivo y está asociado a los fósiles del silúrico, sugiriendo con esto que los peces fueron en sus orígenes suspensívoros (filtradores y detritívoros).

Algunos peces detritívoros usan otros métodos no mecánicos que involucran a las branquias. Los arcos branquiales hacen que se forme un vórtice en forma de remolino en el techo de la boca en algunas especies. Las partículas de comida quedan atrapadas en el vórtice, se adhieren al moco del paladar y luego es tragado; los peces detritívoros, como Dorosoma sp y Cetengraulis sp, poseen órganos epibranquiales emparejados y divertículos musculares, los cuales contienen células mucosas en la parte posterior de la faringe que probablemente exprimen las partículas concentradas de alimentos en un bolo antes de tragarlas, aunque es un mecanismos no comprendido plenamente, se piensa que el moco captura y retiene las partículas de alimento.

Algunos tienen la mandíbula superior con una muesca o hendidura mediana distintiva, poseen boca terminal y los dientes pueden ser pequeños o ausentes. Los peces detritívoros y todos aquellos comedores de materia en suspensión tienen los rastrillos de las branquias más largos, delgados y numerosos que los no detritívoros. Por ejemplo, el género Brevoortia sp cuenta con más de 150 rastrillos branquiales en la extremidad inferior de cada arco branquial que utiliza como tamiz.

Por su parte, los que viven asociados al suelo son aspiradores de fondo que poseen una ventosa, bocas pequeñas inferiores y están equipados con labios y barbillas suctorales y fosas sensoriales empleadas para detectar alimento enterrado.

Otros peces detritívoros se alimentan de fitoplancton y partículas de lodo que son triturados por un tipo de molleja; estos ejemplares tienen parte del estómago modificado en una estructura similar a una molleja. En otros, el estómago puede ser de una o dos partes; los que tienen un estómago de dos partes tienen intestinos cortos y los que tienen un estómago de una parte, poseen un intestino largo. Los hay que tienen algunos de los intestinos plegados más largos o más complejos de todos los peces, lo que demuestra la resistencia de los detritos a la digestión enzimática.

Desde el punto de vista nutricional, el descubrimiento más sorprendente realizado, es el bajo pH del estómago de Oreochromis sp, su estómago libera aminoácidos libres de la porción orgánica del detrito consumido. Estos aminoácidos contribuyen al crecimiento del organismo y de sus organismos asociados. No se conoce este hecho para los otros peces detritívoros.

Durante el proceso de alimentación, pueden consumir incidentalmente algas y organismos bentónicos, pero nunca peces, porque no están capacitadas para perseguir y manipular objetivos en movimiento.

El hábito detritívoro ha evolucionado sólo unas pocas veces entre los peces; los grupos representativos son los Prochilodontidae y Curimatidae en América del Sur. Algunos Cichlidae, Characidae y Cyprinidae en África e India. Los Mugilidae representan al gremio detritívoro por excelencia.

Importancia y función ecológicas de los peces detritívoro

Forman parte de la cadena trófica y son de particular relevancia en los ecosistemas de manglares ya que es uno de los ecosistemas que generan elevadas cantidades de detritos. La dependencia de la zona supralitoral, en los manglares, de las corrientes intermareales -que ocurren dos veces al mes – hace que el detrito cobre importancia, dada la cantidad de nutrientes que se generan y que se integran a la cadena alimentaria detrítica (detrital food chain) y que no son exportados a los sistemas vecinos.

Partiendo de lo anterior, se realizó un análisis mediante modelos matemáticos, en el que se presupone que la cadena alimentaria detrítica genera un incremento en la producción pesquera general (biomasa); es decir, hay un incremento en la población de peces detritívoros que sirven de alimento a los peces carnívoros. Los resultados obtenidos sugieren que hay una buena convivencia entre estos tipos de peces, y que cuando la tasa de depredación de peces carnívoros sobre detritívoros aumenta ligeramente, el equilibrio de todo el sistema se interrumpe, mientras que una ligera disminución de la tasa de depredación de peces carnívoros provoca un incremento considerable de detritívoros al mismo tiempo que la población de fitoplancton caería a cero.


Bibliografía

– Bone, Q., & Moore, R. (2008). Biology of fishes. 3er Ed., USA. Taylor & Francis. 497 p

– Helfman, G, BB Collette, DE Facey & BW Bowen (2009). The diversity of fishes: biology, evolution, and ecology. USA John Wiley & Sons.

– Gerking, SD. (1994). Feeding ecology of fish. USA. Elsevier. 406 p

– Ray, S & M Straškraba. (2001) The impact of detritivorous fishes on the mangrove estuarine system. Ecological Modelling 140: 207 – 218

Lectura recomendada para entender la importancia del tracto digestivo en los peces detritívoros:

– Nachi, AM, FJ Hernandez-Blazquez, RL Barbieri, RG Leite, S Ferri & MT Phan. (1998). Intestinal histology of a detritivorous (iliophagous) fish Prochilodus scrofa (characiformes, prochilodontidae). In Annales des Sciences Naturelles-Zoologie et Biologie Animale (Vol. 19, No. 2, pp. 81-88). Elsevier Masson.

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