Peces oseos, osteíctios

© Paradais Sphynx
Peces óseos

Los peces que poseen un esqueleto interno formado por huesos se conocen como peces óseos u osteíctios. Esta es la característica principal que los diferencia del otro gran grupo de peces, los cartilaginosos. Existe también otro grupo de peces, los conocidos como peces sin mandíbulas, pero no son tan importantes puesto que cuentan con pocos ejemplares vivos, ejemplo de este grupo son las lampreas.

La típica imagen que tenemos de un pez es la que se corresponde con los peces óseos, ya que en este grupo se sitúan las especies más habituales; ejemplos de osteíctios son los salmones, truchas, percas, atunes, carpas y muchos otros que poseen un esqueleto óseo. Por otro lado, los cartilaginosos se corresponden con los tiburones y las rayas.

Características de los peces óseos (osteíctios)

Además del esqueleto, hay otras propiedades relacionadas con su anatomía que hacen singulares a Los peces osteíctios respecto a los demás. Las branquias de los peces óseos están situadas dentro de una cámara y separadas del resto del cuerpo. Además, cuentan con el opérculo, una estructura ósea encargado de su protección y que sale al exterior por una sola abertura.

Los peces osteíctios tienen una vejiga natatoria que les ayuda a flotar a determinadas profundidades y a desplazarse verticalmente en el agua, ya que es un órgano que se infla o desinfla en función de la flotación que desee el pez. Algunas especies han transformado esta vejiga en una estructura similar a un pulmón con funciones similares a las de la vejiga. También existen peces óseos que carecen de vejiga natatoria, como es el caso de ciertas especies bentónicas.

El esqueleto de estos peces está dividido en diversas secciones: el esqueleto axial, que es la parte central del animal, el esqueleto cefálico, correspondiente a la cabeza, el esqueleto zonal, próximo a las aletas pelvianas y torácicas y el esqueleto apendicular que se encuentra en las aletas.

La mayoría de peces óseos tienen la boca en posición terminal, siendo en menor número los que la tienen en posición superior o en posición subterminal. Además, gracias a los huesos articulados que tienen en diversas zonas de la cabeza son capaces de hacer movimientos muy precisos. Poseen dientes, aunque están ausentes en ciertas especies, y a diferencia de lo que sucede con los peces cartilaginosos, los dientes no pueden renovarse cuando se caen o se dañan.

Las aletas que presentan los peces óseos,  osteíctios, son las torácicas, pelvianas, dorsales, anales y la aleta caudal. Esta aleta caudal tiene morfología homocerca en la mayoría de peces óseos, es decir, que es simétrica y ninguno de los dos lóbulos es más grande que el otro. Según la posición que presentan las aletas pelvianas y torácicas se pueden clasificar en cuatro grupos diferentes: abdominales (aletas insertadas detrás de la pectorales), torácicos (ubicadas debajo de las pectorales), yugulares (insertadas por encima) y ápodos.

Los peces óseos tienen su cuerpo totalmente adaptado a la natación y por eso acostumbran a presentar una forma de huso, alargados y con la parte central más ancha que la de los extremos. Además el cuerpo de los osteíctios está cubierto de escamas, formadas por placas de origen óseo dispuestas en filas donde cada una de ellas tiene un extremo libre y el otro unido al cuerpo.

Reproducción de los peces óseos

La reproducción de los peces osteíctios es sexual y cuentan con sexos separados, sin embargo en muchas especies es muy complicado distinguir entre machos y hembras puesto que no presenta dimorfismo sexual. En otras especies los sexos se pueden cambiar a lo largo de la vida, son los denominados hermafroditas secuenciales. La fecundación es externa, por lo que los machos no presentan órgano copulador, salvo ciertas excepciones en que sí existe fecundación interna, en estos casos los machos presentan aletas anales transformadas para poder transmitir el esperma al cuerpo de la hembra y conseguir así su fecundación.

La mayoría de peces óseos son ovíparos, aunque también hay casos de ovovivíparos y vivíparos. Entre los osteíctios que ponen huevos existen dos tipos; huevos densos o demersales que se hunden hasta el fondo, o aquellos huevos que flotan y se dispersan por el agua (pelágicos). Algunas especies cuidan de los huevos hasta que eclosionan, aunque no es lo más habitual, ya que mayoritariamente, tras la puesta los abandonan a su suerte.

La reproducción de estos peces se produce en épocas del año determinadas, conocidas como épocas de cría. Los periodos dependen de cada especie y pueden variar entre algunas veces al año o cada mes.

Clasificación de los peces óseos. Ejemplos

A pesar de que la clasificación que diferencia a los peces óseos u osteíctios de los peces cartilaginosos es muy habitual, lo cierto es que no tiene validez filogenética y la categoría de osteíctios no se considera un clado como tal sino un grupo parafilético. Sin embargo, dentro de este grupo sí se encuentran dos clases diferentes: los actinopterigios y los sarcopterigios.

Actinopterigios (Actinopterygii)

Los actinopterigios son peces osteíctios que tienen aletas radiadas formadas por un esqueleto óseo. Su cráneo es mayormente cartilaginoso y tienen un par de aperturas branquiales que conectan con el exterior protegidas por el opérculo. Sus escamas dérmicas también mayoritariamente son imbricadas, bien con terminación lisa o dentada; carecen de cloacla y narices internas. Las escamas son rudimentarias, incluso en ciertas especies están ausente. La mayoría de peces populares forman parte de este grupo, que a su vez forma un número elevado de órdenes en función de sus características morfológicas o anatómicas. Incluso existen especies que presentan determinadas particularidades como por ejemplo los anguiliformes (pez morena, anguilas, etec) con cuerpo alargado y ausencia de aletas ventrales.

Sarcopterigios (Sarcopterygii)

Los sarcopterigios son los peces óseos que tienen las aletas pares carnosas o lobuladas. El esqueleto basal de las aletas es corto y están complementadas con lóbulos. Estas aletas tienen una gran similitud con las de algunos anfibios, lo que demuestra la evolución de los tetrápodos a partir de animales marinos.

Los sarcopterigios lo conforman dos grupos de peces óseos, los celacantiformes o comúnmente denominados celacantos, por ejemplo la especie Latimeria chalumnae; y los peces pulmonados o Dipneos, un ejemplo lo tenemos en el denominado pez pulmonado australiano.

Peces óseos: osteíctios. Características y ejemplos
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