Existen diferentes tipos o clases de acuarios en función de los peces a albergar, ya que se trata de recrear un ambiente similar al que tienen en su medio natural, en consecuencia, no todas las especies son compatibles.

El acuario o pecera debe disponer de medios adecuados para lograr que los peces que habiten en sociedad puedan adaptarse sin dificultad al entorno doméstico, es necesario seleccionar ejemplares con requerimientos ambientales, costumbres, alimentación… similares, ya que es la mejor manera de logar con éxito la supervivencia de los mismo.

Básicamente podemos clasificar a los acuarios o peceras en dos tipos, de agua salada y tropical o caliente, aunque también existen los de agua fría, de fácil mantenimiento y aconsejable para las personas que se inician en el mundo de la acuariofilia, ya que son los más fáciles de mantener, en la medida que pueden instalarse sin necesidad de incorporar un calentador para elevar la temperatura del agua.

Acuario marino o de agua salada

Los acuarios de agua salada albergan una gran biodiversidad y requieren unos cuidados diferentes a los de agua dulce. De la misma forma existen diferencias técnicas y estéticas entre los diversos tipos de acuarios de agua salada. Ejemplo de lo anterior es lo difícil que puede resultar distinguir un marino tropical de uno de arrecife.

Generalmente, los acuarios de agua salada están reservados para aquellos pobladores de zonas costeras templadas o frías. La flora y fauna de estas zonas se traslada con facilidad en distancias cortas pero no se suele comercializar, excepto algunas especies puntuales.

Como ocurre con los de agua caliente, los de agua salada requieren un enfriador que aumenta su coste, pero a la vez les otorgan la magnífica posibilidad de asilar una biodiversidad de colorido y fisonomías difíciles de igualar (corales, gorgonias, crustáceos y variedad de peces).

El acuario marino de agua caliente es el más recomendable de entre los de agua salada, ya que no posee roca viva, no precisa un filtro de alto rendimiento, reactores de calcio, ni lechos fluidos.

Hay que remarcar que el agua caliente y salada es sinónimo de tropicalidad, por lo que los aficionados de este tipo de acuarios tendrán que apostar por especies tropicales resistentes y robustas. Entre los peces con estas características encontramos a las damiselas, mariposas o payasos. Se trata del acuario más aconsejable para dar el primer paso, antes de emprender otros desafíos relacionados con acuarios de agua salada.

Si pretendemos una adaptación marina de máxima exigencia, pero también de incuestionable belleza, los acuarios de corales proporcionan estos valores. A pesar de los conocimientos técnicos, la considerable dificultad que exige su montaje y mantenimiento o el elevado coste económico que supone su adquisición; los de arrecife son un auténtico lecho marino en nuestra propia casa, con todo lo que esto significa desde el punto de vista decorativo o asociativo, además de la atracción inigualable que genera en nosotros la mágica vida sub-marina. La belleza de muchas especies, sus llamativos coloridos, unido a la recreación de un mundo submarido tropical de agua salada, sin duda proporciona alegría y salud para las personas amantes de los animales acuáticos.

Es importante adquirirlos en tiendas especializadas, no se aconsejan de segunda mano, pues aunque su coste será bastante inferior al del mercado, su complejidad en cuanto al mantenimiento y los delicados cuidados que requieren algunas especies a albergar, exige la compra de accesorios nuevos, sobre todo desde el punto de vista de la higiene y la mayor seguridad en cuanto su funcionamiento.

 Acuario tropical, de agua dulce o caliente

Sin duda el agua es el elemento más importante de todos los que conforman el mundo de las peceras y acuarios. Es el mágico disolvente universal que aporta todos los elementos que hacen posible la vida de infinidad de especies creadas para vivir dentro de ella. Algunos de estos componentes esenciales que aporta el agua a la vida de estas especies son: oxígeno, nutrientes, minerales y oligoelementos, además de crear ecosistemas únicos tanto para la flora como para la fauna.

Si de cubículos de agua destinados a la vida de ciertas especies se trata, es importante señalar que los acuarios de agua dulce son, por excelencia, los más representativos.

Los acuarios de agua dulce constituyen el hábitat de multitud de especies de gran resistencia, aunque para los principiantes en este hobby siempre será aconsejable comenzar por un tanque de unos 60 litros, pero de agua fría.

Cuando se dice que un acuario está relleno con agua dulce tropical, esto implica que tiene agua templada o caliente, por consiguiente, los peces y plantas que forman parte del mismo deben ser resistentes y compatibles con esa temperatura. En referencia a lo dicho anteriormente, el agua caliente en una pecera, se genera a través de un sistema de calefacción que permite templar el agua fría y mantenerla con una temperatura elevada (entre 22º y 27º) transformándola en el espacio ideal para pececillos de aguas duras como los Guppys, Mollys y Platys, entre otros. Estos peces tienen aspectos en común con los peces rojos y los peces disco.

Entre las ventajas que se pueden destacar de los acuarios de agua dulce, es conveniente remarcar: sencillez en el armado, que muchas veces se monta con unos simples aparejos; facilidad de mantenimiento en relación con los de agua marina, posibilidad de introducir gran variedad de especies, de formas y colores, así como ausencia de requerimientos de amplia experiencia o profesionalidad por parte de sus adeptos.

Las especies a albergar son muy numerosas, pero hemos de mantener precaución para tener grupos de peces compatibles, así evitaremos peleas o enfrentamientos sobre todo desde el punto de vista del carácter territorial de muchos vertebrados acuáticos. La introducción de plantas naturales acuáticas es una buena alternativa, pues decoran y hacen más natural el ambiente que pretendamos recrear.

Acuarios de agua fría

Como mantuvimos al inicio del post, estos acuarios son las peceras de elección para aquellos que se inician en el mundo de la acuariofilia, ya que su montaje y mantenimiento es más fácil que los analizados con anterioridad. Además, existen multitud de peces que pueden albergarse, principalmente destacan los pertenecientes a la especie Carassius auratus, ya que se pueden adquirir con suma facilidad en tiendas de animales, son muy llamativos y mantienen una gran variedad de colores: anaranjados, rojos, azules, blancos o negros, incluso existen subespecie con características morfológicas peculiares, como es el caso del pez cabeza de león o el telescópico.

Estas peceras deben de tener un buen sistema de filtrado para conservar las propiedades del agua y garantizar la supervivencia de los animales, la oxigenación del agua también es muy importante, incluso mayor que la requerida para los peces tropicales. La temperatura del agua ha de oscilar en unos 18 ºC, si es menor los peces mantendrán poca actividad.

Se puede insertar en el acuario plantas acuáticas, la grava para el fondo también es importante, al igual que el sustrato para el mantenimiento de vegetales naturales. Los troncos y otros materiales decorativos embellecerán el entorno que pretendemos recrear, además sirven para que el pez pueda refugiarse, con lo que estará más protegido y sin duda revestirá positivamente en su salud.

El tamaño del acuario es muy importante, los de mayor capacidad conservan mejor el agua, además permite que los pececillos puedan ejercitarse y nadar más holgadamente.

Finalmente es preciso destacar que se ha investigado sobre el positivo efecto terapéutico de los acuarios y los expertos mantienen que son reconfortables, con efectos relajantes y sin duda aminoran el estrés que desafortunadamente sufren muchas persona que viven en zonas urbanas, sin olvidar el poco espacio que se precisa para albergarlos en el hogar o el escaso esfuerzo que requiere su mantenimiento si lo comparamos con la rutina y trabajo que supone la tenencia de otras mascotas.

Acuarios, clases o tipos: agua fría, dulce y salada
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