Montaje e instalación del acuario

Foto: Eduardo, Licencia: Creative commons

Un acuario puede albergar a un número determinado de peces, para su mantenimiento es preciso recrear un biotopo en función de los hábitos y costumbres del pez; existen vertebrados acuáticos aptos para vivir en agua fría, otros requieren un sistema calefactor para mantener el agua en un microclima cálido, incluso las especies marinas precisan cuidados más específicos en cuanto al tratamiento del agua.

Para iniciarse en el mundo de la acuariofilia lo ideal es comenzar con un acuario de agua fría, es el más fácil de mantener, además podemos albergar numerosas variedades de peces, con gran surtido de colores, incluso la compatibilidad entre especies suele ser bastante aceptable; por otro lado, la alimentación tampoco ofrece mucha dificultad, ya que en tiendas de animales podemos encontrar alimentos comerciales de alta calidad para facilitárselo a los peces de agua fría.

En cuanto a la elección del acuario, si duda las tiendas o comercios especializados en acuariofilia nos ofrecerán modelos muy sofisticados, además suelen incluirse con un kit de iniciación, es decir, todos los accesorios que requiere el acuario para su puesta en funcionamiento. Es importante que la urna sea espaciosa, de esa manera los peces nadaran cómodamente, sobre todo si se piensa introducir  un determinado grupo de especies, en estos casos es esencial que convivan en comunidad holgadamente.

Ubicación del acuario

Es necesario ubicarlo en una zona tranquila, lejos de áreas con mucha actividad, ya que estresaría a los peces y repercutiría negativamente en su salud. La zona elegida debe ser de fácil acceso para facilitar labores de manipulación del acuario: limpieza, alimentación…, además no debe tener luz directa, ya que sobrecalentaría el acuario y favorecería la proliferación de algas.

Si la urna es grande, ha de tenerse en cuenta que pesará bastante, por esa razón el área elegida ha de ser favorable, pues con posterioridad será difícil moverla de lugar. No olvidemos tener cerca alguna toma de corriente eléctrica para poder poner en funcionamiento los accesorios, también necesitaremos un buen soporte para la sujeción del acuario.

Decoración

La decoración recreará un entorno estético y ornamental muy saludable, además tienen como utilidad práctica la construcción de refugios y otros elementos que facilitarán la vida en cautividad de los peces.

En tiendas de animales existen numerosos accesorios para la decoración, cuentan con la ventaja de carecer de sustancias tóxicas para los peces, sin duda una alternativa que no debe pasar desapercibida en cuanto a garantizar la supervivencia de estos animales.

Entre los elementos decorativos más habituales destacan: troncos de maderas, plantas, bien naturales o artificiales, piedras, figuras ornamentales especiales, adhesivos con dibujos originales para su incorporación en el lateral trasero, incluso el sustrato y gravilla juega un papel importante en torno a su decoración.

Montaje y puesta en funcionamiento del acuario

Una vez elegido el lugar idóneo y adquirido el acuario acorde con las necesidades de los peces a albergar, llega el momento de su instalación, que si bien no ofrece muchas dificultades, es necesario realizarlo meticulosamente para garantizar el éxito en cuanto a la supervivencia de los animales.

El fondo suele estar compuesto de varias capas, generalmente entre 5 a 7 cm de alto. Las capas se componen de gravilla y sustratos especiales, generalmente elaborados para evitar el crecimiento de algas y favorecer el crecimiento y conservación de plantas naturales. Debe lavarse con agua antes de su incorporación para la eliminación del polvo o resto de suciedad que pudiese tener el producto en cuestión.

Con posterioridad colocaremos el filtro, bomba de aire y, en su caso, el calentador, si se opta por introducir peces tropicales. No olvidemos adquirir un termómetro para controlar en todo momento la temperatura del agua. Estos materiales, al igual que en el caso anterior, deben enjuagarse meticulosamente con agua, no olvidemos que la higiene es fundamental para su correcto mantenimiento. El funcionamiento de estos accesorios no ofrece dificultad, de hecho los fabricantes acompañan unas instrucciones para el correcto manejo y conservación.

El siguiente paso consiste en el vertido del agua, para no remover el sustrato y evitar que el agua se enturbie, pondremos en el fondo un plato y comenzaremos con el vertido lentamente; lo recomendable es llenarlo a la mitad, principalmente para facilitar el trabajo en cuanto a la introducción y fijación de platas, troncos y otros elementos decorativos; una vez incorporados, llega el momento de concluir con el llenado de agua en su totalidad.

La luz juega un papel muy importante para la conservación de los peces ornamentales, las lámparas de luz solar específicas para acuarios son las más indicadas, aunque son más caras que otros modelos existentes en el mercado. Como norma general, la duración de iluminación debe oscilar entre 10 ó 12 horas. Existen diferentes modelos, en función de la cantidad e intensidad de luz, de la vegetación incorporada y del tipo de biotopo a recrear, sin olvidarnos de la altura del acuario: tubos fluorescentes, vapor de mercurio, lámparas leds…

Una vez concluida la fase de montaje, se procederá a conectar todos los accesorios, al mismo tiempo que se comprobará que todo funciona correctamente.

Tratamiento del agua

Antes del albergue de los peces es necesario que el agua se encuentre debidamente tratada de acuerdo con las necesidades específicas que requiere la especie que se pretende albergar. Nos referimos a la dureza del agua (dGH), el valor pH y el CO2  o anhídrido carbónico. Para el usuario inexperto, la tienda de animales donde se ha adquirido el acuario es la mejor opción en cuanto la información que se precisa para conseguir que el agua sea saludable y favorezca la supervivencia de los peces que van a habitar en su interior. Existen en el mercado productos específicos que ayudan a mantenerla en optimas condiciones, incluso tests que facilitan un control adecuado sobre la medición de los valores químicos que debe tener el agua del acuario.

A modo de ejemplo, destacar que para acuarios de agua dulce, la media ideal del agua, tendrá como valores: un pH de 7, dureza 10º a 15º dGH y 5 a 10º KH, pero estas medidas son variables en función de la especie en cuestión.

Los acuarios de agua salada requieren mayor complejidad, entra en juego lo que se denomina “densidad del agua” que en cierta medida sustituye a la dureza, y su valor debe estar en una escala de entre 1022-1025, por otro lado el pH mantendrá un valor a partir de 8, normalmente la media oscila en 8,2.

Los peces de agua fría son los más resistentes, incluso muchos pueden mantenerse simplemente con agua de grifo, aunque debe de estar totalmente declorada y acondicionada.

Como nota final destacar la importancia de que una vez tratada el agua, ésta deba reposar con todos los accesorios en funcionamiento, como mínimo un mes, de esa manera el agua madurará, al mismo tiempo que se constituye el ecosistema acuático requerido por los peces ornamentales; transcurrido ese tiempo se podrá introducir los animales. Tras su compra, el comerciante suele facilitar una pequeña bolsa con agua en su interior para su cómodo transporte; si la temperatura entre el agua del acuario y la existente en la bolsita difiere en más de tres grados, es necesario introducirla durante 20 minutos directamente en el acuario, sin manipular a los peces , la bolsa flotará y se conseguirá que los peces no cambien bruscamente de temperatura. También se puede añadir un poco de agua del acuario, se trata de evitar un cambio brusco en cuanto a los valores químicos del agua. Transcurrido ese tiempo procederemos a introducir los animales al medio acuático, sin mezclar el agua que nos ha proporcionado el comerciante para el traslado, finalmente vigilaremos sus comportamientos sobre todo en los primeros días.