Sistema sensorial de los peces, órganos de los sentidos

Sistema sensorial de los peces, órganos de los sentidos

La cantidad y tipos de órganos de los sentidos en el sistema sensorial de los peces difiere de aquellos presentes en organismos terrestres. Dichas características son el resultado de la diferencia entre las propiedades del agua y el aire como lo son la solubilidad, densidad, viscosidad, conductividad eléctrica, absorción fotónica e índice refractivo.

Es de destacar que en el sistema sensorial de los peces, éstos raramente dependen de un solo órgano de los sentidos para obtener información de sus alrededores en función del tipo de ambiente sensorial en el que se encuentren.

Órganos de los sentidos de los peces

Órgano de los sentidos y los sistemas visuales

Los órganos de mayor recepción lumínica en peces son los ojos. No obstante, receptores de la línea lateral en especies como la lamprea y el órgano pineal en muchos peces pueden ser sensitivos a la luz. Algunas especies pueden llegar a tener una excelente visión, mientras que en otras como aquellas de la familia Amblyopsidae, no existe en absoluto percepción visual. Los peces óseos cuentan con el ojo básico de cualquier vertebrado junto con algunas adaptaciones. Esta estructura cuenta con conos y bastones y en peces de aguas superficiales existe una visión a color. Poseen células visuales especializadas para la detección de ciertas longitudes de onda e intensidades.

En el sistema sensorial en la mayoría de especies de osteíctios, las pupilas no son capaces de expandirse y contraerse de acuerdo con las condiciones de luz. En peces de aguas profundas, los ojos son estructuras grandes que les permiten absorber la mayor cantidad de luz posible y muchas especies tienen la capacidad de generar sus propias fuentes de luz. En contraste, los peces de aguas poco profundas presentan ojos mucho más pequeños. Debido a que el agua puede llegar a reflejar hasta un 80% de luz, en algunas especies existe una capa reflectora conocida como tapetum lucidum que se encarga de reflejar los rayos de vuelta a la retina una segunda vez.

Sistemas auditivos como órgano de los sentidos de los peces

En los órganos de los sentidos de los peces relacionados con el sistema auditivo, hay que destacar que los peces no cuentan con aperturas externas como orejas. Las ondas sonoras viajan a través de los tejidos blandos hasta las estructuras auditivas. Éstas no sólo están involucradas en la escucha, sino que también juegan un papel en el equilibrio y la detección de la aceleración. Existe una gran variabilidad en la sensibilidad, el ancho de banda y el tope de frecuencia límite bajo el cual pueden escuchar las diferentes especies de peces.

Es preciso destacar que el sistema sensorial relacionado con el sistema auditivo en algunas especies de peces óseos, la vejiga natatoria está asociada con adaptaciones para la mejora en la recepción del sonido a frecuencias más altas. En ciertos individuos, esta estructura se encuentra ubicada detrás del oído y actúa como un amplificador para mejorar la detección. En algunas especies como el pez dorado existe una serie de pequeños huesos (órgano de Weber) que conectan el oído con la vejiga natatoria. Los peces con órgano de Weber perciben mejor los sonidos, incluso le es útil a modo de comunicación entre especies.

La línea lateral, así como el oído, tiene la capacidad de percibir vibraciones en los alrededores del individuo. Funciona principalmente en la detección de vibraciones de bajas frecuencias y en el flujo direccional de las corrientes de agua. Esta estructura está compuesta por una serie de canales llenos de fluidos ubicados por debajo de la piel de la cabeza y a lo largo de los costados del animal. Estos canales se comunican con el exterior mediante pequeños poros y poseen células sensoriales. Dichas células son ciliadas por lo que cualquier corriente o vibración desplaza los cilios, estimulando así a la célula.

En definitiva, los órganos sensoriales de la línea lateral, denominados neuromastos, son receptores de perturbaciones en el agua, incluso pueden percibir objetos en movimiento, por lo que es muy útil tanto para la orientación de los peces como la localización de presas.

Sistemas olfativos

En los órganos de los sentidos de los peces, desde el punto de vista del sistema olfativo, destacan las células olfativas que se encuentran ubicadas en las narinas y son capaces de detectar pequeñas cantidades de químicos en solución. En algunas especies de anguilas, este sentido está tan bien desarrollado que pueden detectar desde tan sólo 3 o 4 moléculas que hayan entrado a la cavidad nasal. Muchos peces cuentan con dos narinas, una por la que entra el agua y estimula los nervios sensoriales y otra por la que sale permitiendo que el pez pueda detectar cualquier sustancia a medida que avanza.

Órganos de los sentidos y la electrorrecepción

La electrorrecepción también está presente como órgano de los sentidos en el sistema sensorial de los peces. Las ampollas de Lorenzini son una serie de poros que se pueden encontrar en la cabeza de muchas especies de tiburones. Cada poro se encuentra lleno de una sustancia gelatinosa que cuenta con la misma resistencia que el agua de mar y que tiene propiedades eléctricas similares a las de un semiconductor. Existen receptores en cada poro llamados fibras aferentes que se encargan de transmitir la información al sistema nervioso. Estas estructuras pueden llegar a ser tan sensibles que pueden detectar cambios de voltaje de tan sólo 0.000000005 de un voltio. Los músculos de cualquier ser vivo usan electricidad para moverse y es de esta característica de la cual los tiburones y rayas dependen para encontrar a sus presas.

Algunos peces de las familias Electrophoridae, Gymnotydae y Mormyridae producen una corriente eléctrica de bajo voltaje que cubre el cuerpo entero del animal. Pequeños órganos en la piel son capaces de detectar disrupciones en el campo eléctrico causadas por presas u objetos inanimados. Dichos órganos eléctricos están compuestos por células llamadas electrocitos y que tienen su origen en células musculares.

Los órganos que generan electricidad en los peces son útiles, bien para atontar a sus presas y poder capturarlas, luchar frente a sus enemigos, incluso aquellos que presentan electricidad más débil pueden emplear sus órganos eléctricos para comunicarse entre sí.