Visión de los peces, mecanismos e importancia de la luz

Visión de los peces

La visión de los peces tiene ciertas similitudes con la de los demás vertebrados. Su órgano principal es el ojo, el cual tiene una conformación anatómica muy similar a la de otros grupos de animales como los mamíferos.

Sin embargo, a pesar de las similitudes anatómicas que existen entre estos animales acuáticos y otros vertebrados, el mecanismo de visión de los peces presenta marcadas diferencias, influenciadas principalmente por el medio en el que estos se desenvuelven.

El elemento crucial del mecanismo de la vista es la luz, ya que es la que le permite a los individuos percibir en gran medida los colores y las formas de los objetos que están a su alrededor.

La luz en el agua

Es importante destacar que en la medida en que la profundidad del agua aumenta, disminuye la cantidad de luz. Sin embargo, esto no se refiere a todas las longitudes de onda. Por ejemplo, la llamada luz roja es absorbida en los 10 metros iniciales, en tanto que la luz azul lo hace a 200 metros. Entonces es correcto afirmar que en la medida en que se incrementa la profundidad, va disminuyendo la disponibilidad de luz.

Dados entonces estos inconvenientes con la luz, los científicos coinciden en afirmar que la visión de los peces, más que basarse en la identificación de forma y colores, se basa en aumentar en gran medida el contraste y la sensibilidad.

Es por esto que resulta factible decir que en el agua la visibilidad es realmente poca y que sirve solo para detectar formas generales. Es decir, lo peces no tienen mucha agudeza visual.

El ojo: órgano principal de la visión de los peces

Todos y cada uno de los sentidos tienen un órgano principal. En el caso de la vista, este está representado por el ojo. Este es el órgano a través del cual se da la visión de los peces.

El ojo de los peces guarda ciertas similitudes anatómicas con el ojo de otros animales vertebrados, y también tiene diferencias significativas con respecto a estos.

Anatómicamente hablando, el ojo de un pez es una estructura esférica que está conformada por varias capas. Desde lo más externo a lo interno: la esclerótica y córnea (capa externa), el iris y la coroides (capa intermedia) y la retina (capa interna).

La esclerótica se encuentra localizada hacia la parte posterior del ojo, en tanto que la córnea está en la parte anterior. La función de esta es proteger el ojo, así como también participar en el enfoque durante la visión.

Por otra parte, la coroides se caracteriza por ser altamente vascularizada y se encarga de proveer los nutrientes a la retina, mientras que el iris tiene como función regular la entrada de la luz. Aquí es importante hacer una salvedad: el iris de los peces, a diferencia del de los humanos, es inmóvil. Esto quiere decir que no se cierra o abre para reducir o aumentar el tamaño de la pupila.

Finalmente, la retina es la que contiene los receptores que le van a permitir al pez percibir su entorno. Esos receptores son de dos tipos: conos y bastones. Los conos perciben los colores, en tanto que los bastones no. Los bastones tienen que ver con la sensibilidad visual, por lo que son más utilizados cuando la luz es escasa.

Es importante destacar que la cantidad de conos y bastones en la retina no es estándar. Unos pueden ser más abundantes que otros en algunas zonas de esta.

Así mismo, en la retina se encuentran varios pigmentos que se encargan de absorber la luz, de acuerdo a las diferentes longitudes de onda. Esos pigmentos reciben el nombre genérico de opsinas.

Mecanismo de visión de los peces

El ojo de los vertebrados funciona como una cámara fotográfica. Esto quiere decir que el primer paso de la visión es el enfoque para poder captar la imagen lo más nítida posible. En el caso particular de la visión de los peces, lo que ocurre es que el cristalino se mueve para acercarse o alejarse de la retina. Este movimiento es posible gracias a unos músculos especiales conocidos como lentis retractor y lentis protractor

Luego del enfoque, es importante que la imagen se estabilice. En los peces este es un asunto de importancia porque estos al nadar, pueden cambiar la cabeza de posición muy rápido. En este sentido, aquí ocurre lo que se conoce como reflejo vestíbulo ocular horizontal. Este consiste en que, por ejemplo, cuando el pez gira la cabeza rápido hacia la derecha, sus ojos se mueven en sentido contrario, es decir, hacia la izquierda. Gracias a este reflejo, es posible que la imagen se estabilice en la retina.

La información que es captada por los conos y bastones presentes en la retina pasa al nervio óptico, el cual es el encargado de llevarla a centros nerviosos superiores para su identificación e interpretación.

Visión de los peces de aguas profundas

Hasta hace poco se creía que los llamados peces abisales eran ciegos. Estos peces se caracterizan porque viven a grandes profundidades en el mar, a donde prácticamente no llega la luz.

Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la visión de los peces abisales está basada en un sistema visual novedoso en el que juega un papel muy importante la opsina. Estos peces tienen una gran variedad de opsinas que les permiten captar la bioluminiscencia que emiten los diversos organismos que cohabitan con ellos. Vale destacar que la luz natural no llega a esas profundidades por lo que las únicas fuentes de luz son los organismos bioluminiscentes.

Referencias

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  2. Curtis, H., Barnes, S., Schneck, A. y Massarini, A. (2008).
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