Coridoras peces de acuario tropical de gran utilidad

Coridoras
Coridoras (© Paradais Sphynx)

Cada una de las especies que conviven en el agua cumple una función determinada. ¿Te has preguntado qué o quiénes se hacen cargo del mantenimiento del entorno acuático? Hoy conocerás a las corydoras, o coridoras, un maravilloso conjunto de peces que se encargan de este trabajo.

Variedades taxonómicas de Corydoras

El término “Corydoras” hace referencia a un género de peces gato que habitan mayormente en Sudamérica. Peces gato es el concepto con el que se acuña a los peces que se integran en el orden Siluriformes, el cual comprende 16 familias, aunque la que nos interesa, por ser objeto de estudio, es la familia Callichthyidae (callíctidos) y más concretamente el género Corydoras.

En términos más amplios y, desde el punto de vista de la acuariofilia, coridora también se utiliza para nombrar a especies de otros géneros como: Brochis y Aspidoras. Por consiguiente, coridora es una terminología que responde a una denominación común en la que abarca a especies de diferentes géneros del grupo de los callíctidos.

Su función principal, en el entorno acuático en que viven, es el de ser “basureros”. Esa expresión se acuña debido a que buscan sus alimentos en el fondo del lecho. Se comercializan muchas de sus variedades para que habiten en acuarios y ejerzan tal tarea, no obstante, precisan también una alimentación equilibrada para subsistir en cautividad correctamente.

Algunas de las especies coridoras más comunes en acuarios son las que mencionamos seguidamente, puedes hacer clic en el enlace para acceder a su ficha.

Morfología más resaltante

En cuanto a la morfología de las Corydoras, son de tamaño pequeño. De hecho, el promedio es de 5 cm de longitud en casi todas las variedades. Los ejemplares más grandes habitualmente miden 7 a 8 cm.

Los colores del cuerpo van desde el blanco hasta el plateado oscuro. Diversas tonalidades se hacen presentes en algunas variedades que tienen áreas de su cuerpo naranjas, negras, amarillas, entre otros. En la mayoría de las coridoras se pueden notar también manchas negras y circulares muy pequeñas a lo largo del cuerpo.

Poseen un olfato fino que les permite encontrar alimentos que se encuentran entre el sustrato. Sus sensibles bigotes le facilitan la búsqueda en el entorno oscuro. Se abren paso entre la grava para hacer salir restos de comida que consumen. Las coridoras pasan gran parte de su día buscando en el fondo y consumiendo lo que encuentran allí. Viven en cardumen y son descritas como sociables con otros peces.

Alimentación de las corydoras

Como ya se mencionó, estos peces comen todos los restos de alimentos que se encuentren en el sustrato. Sus bigotes se lastiman con frecuencia en las áreas donde hay piedras demasiado puntiagudas. Estás heridas les causan lesiones que originan infecciones fatales. Por eso, en el caso de querer instalarlas en un acuario, es bueno asegurarse de usar piedras redondeadas para el fondo del mismo.

Necesitan proteína de origen animal para completar su nutrición, pues son omnívoras. Se diferencia de las “comealgas”, ya que estas últimas constituyen otro grupo de peces utilizados en acuarios para la eliminación de algas, dado sus hábitos alimenticios herbívoros. En consecuencia, ambos grupos facilitan la limpieza del acuario.

Comportamiento social de la especie

A las Coridoras les gusta vivir en grupos pequeños, que comparten las áreas de búsqueda de comida. Su pequeño tamaño les permite abarcar poco espacio, ameritan entornos de pH neutro a ligeramente ácido. La temperatura ideal está entre los 22 a 26 grados, pueden aguantar parámetros inferiores pero dado la zona de procedencia no es recomendable. En términos generales el pH requerido oscila de 6 a 8 y dH de 2 a 25º, claro está, todo en función de la especie en cuestión.

Su cuerpo recubierto de estructura ósea es una gran protección contra los posibles depredadores. No se intimidan ante el tamaño de los mismos, luchan para evitar ser ingeridos por otras especies. Aunque en otros ámbitos tienen un comportamiento pasivo, cuando es necesario saben defenderse con sus aletas modificadas en poderosas espinas.

Cabe destacar que realizan curiosos nados contracorrientes para luego volver fácilmente a su lugar de origen, pese a que prefieren aguas tranquilas,